¡Hola! ¿Es el enemigo?… (alias “Más prusianos que Prusia”)

Después de una de mis largas pausas habituales retomo este foro… aunque tendría más o menos la misma utilidad que me plantara enmedio de la calle a vocear mis opiniones. Sí, exactamente la misma: Me quedaría tranquilo un rato y el efecto sobre el ambiente estaría entre cero y nada… pero disminuiría la generación potencial de una úlcera sangrante por seguir tragando mierda intoxicada con forma de noticias.

Así que voy a soltar un rollo histórico que no interesará a nadie, pero éste es mi blog y me lo follo como quiero.

Año 1929: Tras el desastre que supuso para Europa la Primera Guerra Mundial -a los Estados Unidos le supuso el primer arranque hacia la hegemonía mundial- Alemania funciona principalmente a base de los préstamos, créditos e inversiones de los Estados Unidos. Alemania había nacido en el siglo XIX de la unión de un territorio continuo y con mentalidad de frontera y conquista (Prusia) con los innumerables landers que podríamos rastrear desde, tirando muy bajo, el siglo XVI.

No entraré en los líos familiares de la reina Victoria con todas las coronas europeas, visionen la cuarta temporada de L’Escurçó NegreLa Víbora Negra en castellano- centrada en la Primera Guerra Mundial y ríanse un rato mientras tiemblan por dentro.

Alemania, que no había perdido sino que estaba cansada de la guerra, había aceptado el armisticio -en la práctica resultó ser una tregua- y se comió unas reparaciones de guerra brutales impuestas por Francia. Nada desconocido hasta ahora.

Y entonces empezó el problema. Acabada la Primera Guerra Mundial los Estados Unidos querían seguir con los mismos maŕgenes de beneficio que durante la economía de guerra, su gobierno intervino para salvar a su población pero fieles a su doctrina básica grabada en las neuronas -¿el puritanismo se la marcó o estaba y eso llevó al puritanismo? ¿El huevo o la gallina?- esa intervención fue denostada, criticada y, finalmente, la bolsa, tan ciega como la Ley de Jungla, impuso sus reales. ¿Han oído hablar del Crack del 29?

Naturalmente, ante la situación las fortunas yanquis se retiraron de Alemania, arrasada por la guerra y con unos pagos… por decirlo mal y pronto, hace pocos años que se acabó de pagar el último plazo -no lo olvidemos, escribo esto en 2012-.

En respuesta la economía alemana entró en barrena y la situación pasó no a inflación sino a una auténtica hiperinflación. Exagerando un poco -o no- la misma cosa podía doblar su precio de haberla comprado por la mañana a que fuera por la tarde. Uno de los clichés de ese momento es el de una persona empapelando una habitación con billetes que ya no valían entre todos juntos ni para comprar una barra de pan.

El resquemor por considerarlos perdedores cuando técnicamente no lo eran, los abusos de la Paz de Versalles, una economía totalmente liberal y liberada de cualquier consideración con nadie, la poca estabilidad mental de un cabo austríaco bajito con bigote de mosca y más cosas llevaron a la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial, pero eso es otra historia.

Esa época de hiperinflación fue, evidentemente, un infierno para la población y se quedó grabada a fuego en la mentalidad prusiana, la más conservadora de Alemania. Tan a fuego que ahora mismo es la doctrina que nos están aplicando a todos. No se puede -económicamente hablando- ir a contraciclo sino dejarse llevar y quien caiga, mala suerte.

Y en Barcelona el amigo Recorto-Más-y-Más, y en Madrid FantoMariano ManosTijeras (por la capacidad de desaparecer de Fantomas y la potencia de sus recortes) tienen un empacho de Blade Runner y parafrasean a la Tyrell Corporation “Más humanos que los humanos” defendiendo el principio “Más prusianos que Prusia”.

Quizá no vieron como acaba el Presidente de la Tyrell: “No haré nada por lo que el dios de la biomecánica me impida la entrada en su paraiso” dice Roy Batty segundos antes de asesinarlo a sangre fría.

Debieron ver la película igual que leen las consecuencias de sus actos, en diagonal.

Así que… ¡Hola! ¿Es el enemigo? ¿Ya saben lo que están haciendo?

Tut, tut, tut, …

No, no hay nadie al otro lado.

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